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Viene el frío: cómo prepararse alimentariamente para el otoño e invierno

Viene el frío: cómo prepararse alimentariamente para el otoño e invierno

Siempre escuchamos que la vitamina C es lo mejor para elevar nuestro sistema inmune, sobre todo en los meses mas fríos del año. Pero con la llegada del invierno, cabe preguntarse, ¿hay algo más que podamos hacer para prepararnos alimentariamente?

De acuerdo a este tema, desde Mouvair entrevistamos a María Paz Valdés, nutricionista de la Universidad San Sebastián de Puerto Montt, quien nos dijo lo siguiente:

“De los alimentos que se recomiendan para prepararse para el invierno son los que contienen vitamina C. La vitamina C es muy importante, pero idealmente de fuente natural. Está presente en frutas y verduras, por ejemplo el pimentón verde y rojo tiene mucha vitamina C, incluso más que la naranja”, dice María Paz.

 

¿En qué nos ayuda la vitamina C?

Este nutriente participa en la formación de vasos sanguíneos y cartílagos, ayuda a la regeneración muscular y a producir colágeno, el cual es importantísimo para los huesos y la piel. Además, la vitamina C protege nuestras células de los efectos de radicales libres, que son aquellas moléculas producidas durante procesos de descomposición de alimentos, o cuando el cuerpo es expuesto al humo del cigarro, radiación solar, rayos X; entre otros. Esta vitamina nos ayuda a batallar contra los efectos nocivos de dichas moléculas, y así prevenir diversas enfermedades.

Pero, ¿sabías que el cuerpo no produce vitamina C? ¡Es cierto! De modo que hay que obtenerla de la dieta, ojalá de fuente natural, como nos indica María Paz. Podemos encontrar la vitamina también en el tomate, el repollo, frutas cítricas, coles de bruselas, brócoli o espinacas.

 

La importancia del Zinc

“El Zinc también es súper importante”, nos cuenta María Paz. “Lo podemos encontrar en frutos secos y también en algunas carnes. El Zinc fortalece el sistema inmune”.

El Zinc es un nutriente muy necesario para mantener la buena salud, ya que está presente en las células de todo el cuerpo y ayuda al sistema inmunitario a luchar contra los virus y bacterias que lo atacan. Hay instancias de la vida en donde el Zinc es todavía más necesario, como por ejemplo, durante el embarazo, la niñez y la adolescencia, puesto que nuestro organismo usa este nutriente para producir el ADN y las proteínas, de modo que en estas etapas es vital para desarrollarse sano y fuerte.

Especialmente en el invierno, encontraremos que consumir Zinc no solo nos ayudará a luchar contra las gripes y los resfriados, sino que también puede ayudarnos a acortar su duración en caso de contraerlos. Podemos encontrarlo en diversos alimentos, como por ejemplo, las carnes rojas, pescados, mariscos (especialmente las ostras, que contienen gran cantidad de este mineral), los frutos secos y semillas como la amapola, sésamo o calabaza nos aportarán buenas cantidades de este nutriente para los meses fríos.

 

La vitamina D

Sobre esta vitamina, María Paz nos dijo: “sobre todo en lugares donde el verano no dura mucho y no se alcanza a suplir la cuota de vitamina D, es importante suplementarse con ella. De hecho, el déficit de vitamina D también se puede asociar a malnutrición por exceso, como sobrepeso u obesidad”.

La vitamina D nos sirve para que nuestro organismo pueda absorber y procesar otros nutrientes importantes, como por ejemplo, el calcio para los huesos. Además, regula funciones celulares del organismo y posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y neuroprotectoras que contribuyen a la función muscular, la actividad cerebral y, muy importante en este caso; a la salud del sistema inmune.

Lamentablemente, la vitamina D no se encuentra de manera natural con mucha frecuencia en alimentos, pero puedes obtenerla de leche fortificada, cereales fortificados y pescado graso, como salmón, sardinas y caballa. Por otro lado, el cuerpo también genera vitamina D cuando la luz solar directa convierte un químico en la piel en la forma activa de la vitamina, sin embargo, esto depende de muchos factores, como el lugar donde vives, la hora del día o la pigmentación de la piel, de modo que idealmente debiésemos suplementar esta vitamina durante el invierno, para asegurarnos de mantenernos sanos.

Además, tal como nos decía la nutricionista, hay una fuerte relación entre el déficit de vitamina D y el desarrollo de enfermedades cardiometabólicas. En esta línea, se ha relacionado el déficit de vitamina D con el origen de diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular, asociándose con los factores de riesgo como son la obesidad, la resistencia a la insulina, la hipertensión o la inflamación crónica.

 

¿Qué opinas de esta información? Nosotros desde ya partimos a preparar un menú semanal que nos ayude a fortalecer nuestro organismo en vitamina C, D y Zinc, y así prepararnos alimentariamente para este invierno 2024, en donde pareciera que las enfermedades, sobre todo respiratorias, están a la orden del día.

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